jueves, febrero 14, 2019

"La fuerza del amor" (Relato juevero)




Tú eres...
el sol de mis días,
la luna de mis noches,
la estrella que me guía,
la sonrisa de cada día,
mi abrazo constante.

Tú eres...
el mar de mi oleaje,
el volcán de mi fuego,
el sueño eterno,
mi barco velero,
mi caricia tatuada.

Tú eres... 
mi cálida voz,
mi latir en la poesía,
mi verbo en cada renglón,
mi suspiro nombrándote,
mi desvelo constante.

Tú eres... 
la fuerza del amor.



Más relatos jueveros sobre la fuerza del amor en el blog de Pepe



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domingo, febrero 10, 2019

"Perfilar"




Me traiciona la impaciencia,
cuando me perfilas con tu mirada,
agitándome las neuronas,
se me encharca la inocencia,
despeinándome el deseo.

Alpinistas tus ojos, 
atravesando el canal
de mis palpitaciones,
desarmándome en el vicio.

Y me haces sentir la obscena balada, 
la estrofa pecaminosa de tu composición.



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miércoles, febrero 06, 2019

"La vida de los otros" (Relato juevero)



Desde que llegó el vecino de enfrente, no dejaba de espiarle porque me tenía cautivada, por su aire tan informal, misterioso y solitario. Me atraían sus ojos, sus labios, su coleta, su barba... Todo... Él era mi única obsesión.

Todas las mañanas, cuando me despertaba, lo primero que hacía era observarle tras los cristales de la ventana de mi habitación que iba a dar al patio de luces frente a la suya. Él seguro que sospechaba que yo le espiaba, porque siempre que abría su ventana, se asomaba  desnudo intencionadamente, mirando mi ventana para encontrarme.

Por las noches, cuando sabía que él llegaba de trabajar, yo bajaba con mi perro Toby a pasear, de este modo, coincidía con él en el portal, y cada vez que nos cruzábamos nos saludábamos y al mirarme no podía impedir derretirme como un helado.

Cada vez que coincidíamos en el ascensor, me azoraba como una niña, tratando de esquivar su mirada, pero él se daba cuenta de la excitación que me causaba verle, y pícaramente, me sonreía.

Aquella noche, me puse a ver una película erótica en la tele tumbada en el sofá, con mi Toby al lado, y con la imagen del vecino metido en mi cabeza que me tenía más que loquita, y me quedé dormida...

Al entrar en el ascensor, allí le vi dentro, la puerta se cerró y la luz se apagó. Yo me ruboricé al ver que los dos nos quedamos atrapados. A los pocos minutos grité. No sabía si era porque no podía salir de allí o porque noté sus dedos introducirlos entre mi sexo humedecido. 

Él al sentirme tan excitada me empujó contra la pared del ascensor arrancándome el tanga y el vestido. Y comenzó a morderme el cuello y lamerme los pechos como si de una fiera se tratara devorándome toda. Lo que hizo que perdiera mi timidez. Sin dejar de gemir y sollozar de placer. Yo ahora era una puta gozosa suplicándole me clavara su polla hasta lo más hondo de mi coño. Él seguía a lo suyo, comiéndome todo mi cuerpo, sin hacer caso a mis súplicas.

Excitada, agitada e impaciente sin poder más de las ganas le desabroché la cremallera del pantalón, agarrándole su miembro que estaba más duro que una piedra y...

En ese momento sonó el timbre, despertándome. Abrí la puerta y me quedé perpleja... Era mi vecino...


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