Escondidas las perlas entre la seda de mi piel,
tu boca enloquecida de deseo ansía encontrarlas,
y tu lengua deslizándose por el tobogán de mi cuello,
va danzando sin detenerse hasta descubrirlas entre mis senos,
inclinando tu cabeza para libar y alimentarte de ellos.
Entregadas mis endurecidas perlas
al placer de tus impetuosos labios
muerden el delirio erectado de mis pezones,
retorciéndome lujuriosa entre gemidos,
encharcándome de humedad derretida,
convirtiéndome en la Reina de tu boca,
convirtiéndome en la Reina de tu boca,
y tú en Esclavo adorando mis turgentes pechos.
Y me gozas...
me estremeces...
me palpitas...
me ardes...
me vibras...
me derrites...
me pones a millllll...
Y grito...
gritoooooo...
gritooooooooooooooooo...
mi garganta enloquecida no deja de gritar...
Encontrada la última perla,
en el centro de mis desbordados labios,
vas bebiendo con ardor mi alma,
en el centro de mis desbordados labios,
vas bebiendo con ardor mi alma,
muriendo exaltada en el mar de tu boca.



