inventaste mi piel de seda hasta el último poro,
me hiciste divina con la gracia de tus manos,
me transformaste en blanco lienzo de mujer,
me diste todo lo que yo aún no poseía.
Con los ojos cerrados aprendí a despertar en ti,
me elevaste desde la tierra hasta tu cielo,
crecí sucumbida ante tu alma cautiva,
descubrí el paraíso en el reflejo de tu mirada,
desataste mi más oculta identidad.
Me hiciste sentir que hay besos prohibidos
con sabor a ardiente ambrosía,
a temblar mi cuerpo con la fuerza de un tsunami,
a entrar hasta al mismo infierno celestial,
a romperme en mil pedazos y volver a reconstruirme.
Hoy tu palabra es mi luz,
tu latido mi verso,
tu voz mi universo,
tu alma mi inspiración.
Tú eres mi poesía,
Yo soy tu creación.



