Y te vistes de rojo intenso,
como una rosa que retorna
buscando el abrigo de mi cuerpo,
la luz vence tu color intenso
girando tu talle que me asombra,
y en este bosque de deseo
moras consagrada
a florecer en mis adentros.
Y me hago pétalo entre tu tallo,
fragancia y aroma entre tu jazmín,
tengo sed de agua para mi raíz,
en mi deseo palpitante de mi jardín frondoso
refugiada entre las sombras latidas de tu alma,
abrazada al silencio más oculto del abismo,
para ser parte de ti, esencia de vida.
Me anudas a una mezcla de sensaciones
que vagan errantes por un laberinto
de locura y tentaciones,
moras en el quicio de un suspiro
que profana letanías en el silencio,
mientras gotean las peripecias
de los sentidos que tocan el cielo
y te haces fragmento de luz cálida
en una resistencia tremendamente ávida.
Enredado mi deseo entre las ramas
se viste de miel la esencia derretida
goteando entre emociones germinadas,
sellando nuestra noche entre murmullos besados
agonizando la luna que alumbra el tálamo de las flores
en nuestro jardín sembrado de ocultos placeres.
Agapxis y María Perlada
y