domingo, 29 de noviembre de 2015

"Imán"

y


Soy seda envuelta en dulce sensibilidad,
deslumbrando sensualidad con mis encantos,
inconsciente y entreperlado es mi poder de seducción,
que con mi intenso hechizo erótico te cautivo.

Inmensa es la fuerza magnética con la que sin saber
te atraigo hacia mí como el hierro al imán energético,
conquistando tu corazón, tu mente y tus pupilas,
palpitando con ansias tu cuerpo en el deseo de tenerme.

Y pensándome entre la tormenta
vas agonizando en ti
con la lluvia derramada de tu cuerpo. 


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jueves, 26 de noviembre de 2015

"Carta a mi primer amor" (Relato juevero)



Aquí estoy, delante de un folio en blanco, sin saber todavía lo que te voy a decir. Para ello tengo que retroceder muchos años atrás, pensando en aquellas cosas que me quedaron pendientes por decirte, cuando aquella vez, me quedé atónita, al escuchar de tu propia voz, algo impensable para mí, y de manera tan cobarde, a través del teléfono, sin que hayas tenido el valor de decírmelo cara a cara, mirándome a los ojos, cuando me dijiste que me dejabas por otra; y, yo en aquellos instantes muda me quedé de voz, pero no mi cuerpo que te respondió con su propio lenguaje. Fueron mis ojos los que te contestaron cuando se desbordaron de lágrimas de lluvia por mi rostro y todo mi cuerpo temblaba de frío. Pero no, tú no lo viste, porque no estuviste frente a mí. ¿Qué más te daba ya, verdad?

Tantos momentos compartidos juntos, tantas risas, tantas vivencias, tantas horas, tantos días y tantos años juntos los cuales ambos aprendimos a descubrir el amor, a darnos nuestro primer beso, nuestra primera caricia, a pronunciar nuestros primeros "te quiero", "te deseo, "te necesito"; ¡tanto aprendimos juntos! ¡tanto...! ¡tanto...!

Y a partir de aquel día de tu despedida mi mundo se congeló dando un vuelco radical a mi vida. Ya no tenía tu boca para besar mis labios, ni tus manos para acariciar el lienzo de mi piel, ni para escribir en un papel aquellas cartas o versos de amor tan románticos que me escribías, y que aquel día, como tú hiciste con mi corazón, rompí, trocito a trocito, cada una de ellas; ni tampoco tenía tus dedos que tocaban las cuerdas de tu guitarra de esas melodías que compusiste para mí, ni tus abrazos que tanto me protegían, ni tu voz para cantarme canciones o susurrar palabritas y mimos de amor. Ya nada para mí tenía sentido. Nada, porque nada me quedaba de ti, solamente el corazón destrozado del adiós y el recuerdo de tantos momentos compartidos contigo.

Y cuanto más me alejaba de ti, más te olía, más te recordaba, más te añoraba, más sufría, más lloraba, más quería odiarte, de tanto como te quería y no te tenía, y más profundamente, me dolía mi corazón desgarrado por la herida sangrante durante tantas noches sin poder dormir y tantos días sin querer apenas comer, y menos aún querer vivir.

Perdida, vagando sin rumbo por las calles... vacía, sin nada que me llenara nada más que los bellos recuerdos vividos junto a ti, pero a la vez, sintiendo el desamor como un cuchillo clavado en mi pecho cortándome la respiración... sola, acompañada de mis más fieles sombras que me seguían a todas partes y no me dejaban sola ni un instante, pero ahora sé que ellas fueron los ángeles que me protegieron entonces de haber cometido una locura.

Son muchos años los que han pasado ya, y he comprendido que, con el tiempo vuelve a salir el sol y todo vuelve a su lugar, y que aquella herida sangrante cicatrizara. Cada cual emprendió su camino, pero el destino, inevitablemente, juega, a veces, malas pasadas con las vidas de las personas, y un día quiso que, casualmente, coincidiéramos de paso en un mismo lugar, y allí estabas tú frente a mí, y pude ver que los años habían hecho mella en ti, no, en cambio, en mí, que según tus ojos, se clavaron a los míos al verme, y desde el silencio, fueron los que, con su lenguaje secreto, ellos me hablaron por ti. 


Más cartas abiertas en el blog de Perla Gris.



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martes, 24 de noviembre de 2015

"Las sombras de sílfides"




En una habitación oscura escucho
las voces de las sílfides de aire,
etéreas, bellas amantes.

Son voces cálidas, tenúes, sublimes, vaporosas,
que llegan susurradas a tus oídos
como suaves y dulces melodías,
acunando tu alma y traspasando tus sentidos.

Sombras que simulan siluetas,
seductoras y esquivas.
Brisas perfumadas que susurran,
promesas de suprema sensualidad.

Siluetas que van tomando forma
desde el fondo de tus pupilas
hasta el contorno de sus curvas,
danzando entre la música que brota en tus ojos.

Algo más presentes, más corpóreas
ya no tan etéreas, las oigo decir:
- Estamos acá porque nos has deseado,
con tus fantasías nos has convocado.

Y aquí están, concurrentes, ante ti,
jugueteando desnudas sobre la alfombra,
envolviéndote entre tus sueños despiertos,
emborrachándote hasta la última gota con su aroma.

Bellas atrevidas, levitan sobre mí
y se dejan caer, me invitan a placeres,
que halagan todos mis sentidos.

Seducciéndote hasta alcanzar su infierno,
para ser fuego encendido,
y ceniza derramada entre sus llamas.


Demiurgo y María



domingo, 22 de noviembre de 2015

"Cuando te pienso"


Jadeo cuando te pienso,
trayéndote a mis adentros,
gimiéndote en mi delirio,
excitada, humedecida, 
desbordada, retorcida,
degollada en el placer más intenso
de sentirte tan adentro, 
tan hundido dentro de mí,
danzando en el falo de tu virilidad.

Y es que... ¡no puedo más!
siento que mi océano esparcido
se rinde a la dureza de tu hombría,
al sentirte tan profundamente dentro de mí.


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