Parece mentira que, de un momento a otro, puedan cambiar tanto las cosas. Así es la vida. Todo el año soñando con volver a reencontrarme con el mar, para desconectarme de la vida rutinaria, pero... ¡¡¡zas!!! de unos segundos a otros... los planes truncados.
Y es cuando, inevitablemente, surge la impotencia, la rabia, el desánimo, la frustración... por el cambio de expectativas, quebrantándose la libertad de manera radical... asumiendo otras prioridades importantes que se han cruzado en el camino.
Está más que claro que en la vida no se puede tener todo controlado ni hacer proyectos futuros, porque, de un momento a otro, todo se puede ir al garete, hay que vivir el día a día. El mañana no existe, nada más que en nuestra imaginación.
En teoría todos lo sabemos, pero seguimos volviendo a caer en el error, porque somos humanos, y la vida es tan sólo un camino.
Con los sueños de mi almohada
danzaré entre las olas
tocaré con mis piés
la arena de la playa
me arroparé con la sábana de la brisa
para calmar mi realidad truncada.
Visualizaré el horizonte azul
que ilumine mis pupilas con sonrisas
dejaré que el sol acaricie mi piel.
Me perderé...
hacia el infinito mar del ensueño.
María