Me siento protegida en mi pequeño rincón, frente a mi ventana, es mi cobijo especial. Siempre que puedo estar acudo a mi espacio de liberación para encontrarme conmigo misma y pintar mi emociones con los colores que reflejen mi alma.
Ahora que mi tiempo ya vuelve a normalizarse, me hace feliz encontrarme detrás de la reja entre renglones. Es mi cálido y mágico refugio. No hay barrotes que impidan que mis alas se expandan, y vuelen lejos con la imaginación hacia donde quiero llegar.
Me hace sentirme liberada pudiendo compartir mis sueños y tocar con mis ojos las hojas de las ramas, igual que abrazar con las palabras a las personas, a los animales, a los árboles, a la naturaleza que está viva sintiéndola desde mi mirada al exterior entre cristales. Todo ello me hace exhalar vida.
Me siento pletórica porque hoy es un día especial para mí al poder estar de nuevo compartiendo mis reflexiones. Os echaba de menos no os imagináis cuánto, aunque tal vez, ya no quede nadie por aquí después de tanto tiempo sin asomarme a esta ventana de los renglones del alma. Y con toda razón. Así que aprovecho para pediros disculpas. Y además, me alegra llegar a tiempo para participar en el relato de los jueves, cuya anfitriona es, Patricia, del blog, "Artesanos de la Palabra".
Lo cierto, es que, han pasado varias estaciones, desde la última vez que compartí mi entrada, y nada permanece quieto, todo se transforma, las personas, las circunstancias... Pero lo importante es seguir teniendo ilusión por lo que nos rodea. Unas veces, pudiendo estar presente de manera más activa, otras menos. Pero al final, siempre, regresando a este lugar tan especial para mí.
Se abren y cierran etapas,
como las ventanas,
nuevas estaciones y ciclos,
sin dejar de ser,
siempre sintiendo,
disfrutando los colores del tiempo,
observando los paisajes del recorrido
en este viaje de la vida
que siempre está llena de oportunidades.
Más relatos jueveros en el blog "Artesanos de la Palabra"
María