lunes, 6 de julio de 2026

"Juegos de verano"

 



Todos los años, mi familia y yo, nos íbamos a veranear, a una casita que mis padres tenían en un pueblo costero. Mi padre conducía un vehículo muy pequeño, Seat 600, dónde cabían montones de cosas: varias maletas con ropa y sábanas, toallas, las bicicletas, la sombrilla, la mesa y sillas de la playa, sombreros de paja, cubos y palas, transistores, las cartas, juegos de mesa, y un sinfín de cosas más. Iba repleto.

Aquella etapa de mi infancia la recuerdo como una de las mejores de mi vida. Era una gozada pasar allí el verano. Mis padres se reencontraban con sus amigos, y mis hermanos y yo, nos reuníamos con los nuestros, sus hijos.

Cuando íbamos a la playa, nos encantaba jugar a ser arquitectos construyendo castillos de arena en la orilla del mar. Era nuestro juego favorito. Cogíamos el rastrillo, la pala y el cubo lo llenábamos de agua, y moldeábamos la arena a nuestro antojo. 

Mientras las olas danzaban cerca de nuestros piés. Nosotros seguíamos a lo nuestro, construyendo torres. Aunque las olas se las llevaran una vez terminado el castillo, no nos importaba, porque seguía vivo ya que era mágico desde nuestra fantasía. Dentro de él seguía estando el trono, los reyes, príncipes, princesas, hadas, dragones, tesoros, puentes levadizos, túneles, fosas, muros... Toda una historia real dentro de nuestra imaginación.

Por las noches nos poníamos a contar las estrellas de luz, inventando figuras y universos. Después cogíamos las bicicletas y nos acercábamos hasta la plaza del pueblo. Mientras que nuestros padres estaban sentados al fresco en la puerta de casa disfrutando de la compañía de los amigos y unas cervezas, entre risas y chistes.

No necesitábamos más. Éramos felices desde la sencillez, con pocas cosas, pero enriquecidos de espontaneidad, inocencia y fantasía.

Pero como no hay nada eterno en esta vida, las vacaciones llegaban a su fin y había que volver a la ciudad. Eso era lo peor de todo. Tener que esperar un año más para regresar, de nuevo, al mar de la imaginación.



Más relatos sobre juegos de verano en el blog de Campirela


María


jueves, 25 de junio de 2026

"Detrás de la reja"

 



Me siento protegida en mi pequeño rincón, frente a mi ventana, es mi cobijo especial. Siempre que puedo estar acudo a mi espacio de liberación para encontrarme conmigo misma y pintar mi emociones con los colores que reflejen mi alma.

Ahora que mi tiempo ya vuelve a normalizarse, me hace feliz encontrarme detrás de la reja entre renglones. Es mi cálido y mágico refugio. No hay barrotes que impidan que mis alas se expandan, y vuelen lejos con la imaginación hacia donde quiero llegar. 

Me hace sentirme liberada pudiendo compartir mis sueños y tocar con mis ojos las hojas de las ramas, igual que abrazar con las palabras a las personas, a los animales, a los árboles, a la naturaleza que está viva sintiéndola desde mi mirada al exterior entre cristales. Todo ello me hace exhalar vida.

Me siento pletórica porque hoy es un día especial para mí al poder estar de nuevo compartiendo mis reflexiones. Os echaba de menos no os imagináis cuánto, aunque tal vez, ya no quede nadie por aquí después de tanto tiempo sin asomarme a esta ventana de los renglones del alma. Y con toda razón. Así que aprovecho para pediros disculpas. Y además, me alegra llegar a tiempo para participar en el relato de los jueves, cuya anfitriona es, Patricia, del blog, "Artesanos de la Palabra".

Lo cierto, es que, han pasado varias estaciones, desde la última vez que compartí mi entrada, y nada permanece quieto, todo se transforma, las personas, las circunstancias... Pero lo importante es seguir teniendo ilusión por lo que nos rodea. Unas veces, pudiendo estar presente de manera más activa, otras menos. Pero al final, siempre, regresando a este lugar tan especial para mí.


Se abren y cierran etapas,

como las ventanas, 

nuevas estaciones y ciclos,

sin dejar de ser,

siempre sintiendo,

disfrutando los colores del tiempo,

observando los paisajes del recorrido

 en este viaje de la vida

que siempre está llena de oportunidades.



Más relatos jueveros en el blog "Artesanos de la Palabra"


María