Estoy sola... intento dormirme... doy vueltas de un lado a otro... imposible no puedo... siento frío... mucho frío... mi cuerpo está helado... ni siquiera mis manos me abrigan...
Es invierno en mi piel... otoño en mi cuerpo... no hay manta que proteja mi epidermis... ni calor que abrigue mi alma...
Observo desde mi cama la ventana... arriba las estrellas... y allí estás tú... en una de ellas... lejos... muy lejos de mí... pero iluminándome con la estrella de tu luz...
Y me arrebujo entre las sábanas... me abrazo a la almohada... hasta que me rindo ante el sueño... y entras en él... para abrigar mi noche...
Para acurrucarme en tu regazo... para ser caricia sedosa en mi piel... y mi fiebre se eleva... al escuchar tus palabras... vibrando mi cuerpo... taladrando mis sentidos...
Para acurrucarme en tu regazo... para ser caricia sedosa en mi piel... y mi fiebre se eleva... al escuchar tus palabras... vibrando mi cuerpo... taladrando mis sentidos...
En mi sueño eres mi corcel... yo tu amazona... mis deseos son indómitos... te llevan conmigo... trotando por los valles de tu cuerpo... por los campos de mis ansias... por los caminos de la lujuria... por los acantilados apasionados... trepando en el abismo...
Fustigo tu montura... tus manos me sujetan con fuerza mis muslos... sigo trotando al ritmo de tu bramido... gozando en esta danza carnal apasionada.... zarandeándose mis perlas... galopando nuestros húmedos sexos... entrando... saliendo... saliendo... entrando... perdiéndonos en el delirio de la noche....
Entre los sueños desbordados de blanca nieve.... que se derrite por mi cuerpo... que me despierta entre la noche... me levanto de la cama... no veo a nadie... todo ha sido un sueño... ahora siento más frío...
Más relatos jueveros sobre regalos de sueños en el blog de Maribel Lirio.









