¿Dónde está el fondo del misterio que ahínca vibrando cada milímetro de mi piel atravesando mi alma haciendo latir profunda mi emoción?
Y lato... lato... lato... lato... lato... lato... lato... lato...
sin saber dónde crecen las amapolas que yo planto.
Entre las dunas de tu poesía,
en el lago de tu mirada perdida,
en la partitura del suspiro de tu boca,
en el vuelo oscilante de tus fantasías,
en el crujiente sonido de tus comas,
en el impulso condensado de tus versos.
¿Qué importa si mis palabras se disuelven entre la lengua de mis emociones, por impulso, sin pausa, sin orden, sin el mismo ritmo de tus latidos, si son fruto engendrado de inspiración?


