miércoles, 22 de marzo de 2017

"Círculos viciosos" (Relato juevero)




Tendida sobre el lecho de su cama, acurrucada entre la humedad del círculo vicioso de sus pensamientos y la sábanas rozando su noche, anestesiada entre las horas del tiempo de su deseo, con los párpados sellados y los ojos cerrados, construyendo castillos de ensueños; va masturbando su piel descalza, peldaño a peldaño, subiendo la escalera del paraíso, hasta llegar Anais a la alcoba del palacio de sus sueños...



Y allí estaba su jefe Alex, delante de ella, observándole con la ventana abierta de sus ojos, de par en par, deseoso por tocar su piel una vez más, mirando su escultural cuerpo de arriba abajo. Sin broncas que llevarse y vibrando al sentir las pupilas de su jefe atravesar la piel de sus ganas, y sintiendo las manos desatadas explorando el firmamento del universo de la curvatura de sus nalgas... 




Allí no había que tramitar papeles de oficina, ni alcanzar libros en la biblioteca que pudieran caerse, ni escuchar los rapapolvos de su jefe, ni había ordenadores en medio de la mesa, ni el sonido de los teléfonos que pudieran quebrantar el silencio en el deseo de tenerse, ni asistir a reuniones... ni órdenes que cumplir... tan solo placeres que alimentar...





Y allí estaban los dos con las ganas de sentirse, Alex magreando con sus manos largas como pulpos que no podían detenerse, tocando la piel de Anais y recorriendo la senda completa de su cuerpo...





Despojándola de todas sus prendas, desabrochando su deseo, trepando con las pinzas de sus dedos por entre el canal de sus pechos, dibujándole sus huellas indelebles con la lengua de su boca, succionando y pellizcando los pezones con la rúbrica de sus labios, saciando la sed de su hambre y bebiendo la extrema pasión licuada de Anais...




Arrebatado por la lujuria de la pasión en esos momentos, sin más dilaciones cogió a Anais entre sus brazos y la puso encima de la mesa como si de un manjar se tratara, para degustarla y saborear el licor íntimo de su cielo, exprimiendo con su lengua el poro más dilatado... quemando sus labios con los gemidos orgasmados de Anais que brotaban a mares por entre su sexo derramándose por entre sus muslos y encharcando su boca...




Anais siguió teniendo múltiples orgasmos, e insaciable quería más, lo quería todo, tenía mucha hambre... hambre del miembro endurecido de Alex, y con las ansias de su boca amarró el erecto pincel del incandescente falo de Alex, aprisionándolo entre las rejas de sus labios, empuñándolo con tesón entre su lengua, esculpiéndolo de arriba abajo con los labios de su locura, danzándolo al son del placer, del vicio y de la lujuria... aprisionándolo entre la cárcel de la garganta de su boca de la que no podía ni deseaba escapar el falo de Alex ...




Palpitante como nunca la campanilla de Anais, asaltándole entre lametones y choques, mamaba y saciaba su hambre latiendo su garganta sin voz pero con fuerza, gritando entre los ecos de sus jadeos:

- ¡Ensortíjame el alma! ¡invade con furia mi sexo! ¡cabálgame hasta arrancar mi último quejido! 


Quiero morir infinitas veces en ti... con tu puñal pecando de gozo... entre estocada y estocada... 

Así... así... más.... más... mmmmmm 

¡Mátame de vicio! 





Agitada, entre el círculo vicioso, las sábanas arrugadas y los muslos chorreando de la esencia de su orgásmico palpitar, Anais amaneció con el alma fundida lamiendo la vida.







Más relatos jueveros sobre círculos viciosos en el blog de Maribel Lirio.





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sábado, 18 de marzo de 2017

"Pieles"



Entre tu piel y mi piel,
se deslizan las palabras
despilfarradas de pecado,
mordiendo el cerco del deseo,
desatando el grito en el cielo.
nutriendo de pasión al alba,
quebrantando los secretos,
descalzando el tiempo entre las horas.

Entre tu piel y mi piel,
la inconsciencia súbita nos delata,
relamiendo nuestras convulsiones,
hundiéndonos en el delirio arqueado de la madrugada,
encontrándonos en la intersección del vicio,
viajando al mismo magno del edén.


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