Mi piel desnuda de deseo
te clama entre mis dedos,
mi alma ávida te vocea
entre el grito de mis manos.
Mis dedos son tus dedos
entran, salen, me invaden,
me saquean, me dominan,
masturbando mi mente,
abusando de mis neuronas,
y así te siento y así te tengo,
cabalgando en mi pensamiento.
Prisionera soy de tu carcel,
entre las rejas del placer,
henchida de gozo,
colmando mi culpa.

