De rodillas te aguardo...
arqueada en la espera...
a que me claves tus dedos...
en el imperio de mi cielo...
Tu verbo increscendo...
A mil deseos de mi boca...
preñada de lujuria...
me llueven los labios...
enclavada en el tiempo...
Por la anatomía del deseo...
Se me estremece la vida...
hacia la tentación del infierno...
deslizándose el último gemido...
hacia el abismo dorado de mi delirio...

