Y cuando cada paso era una punzada
en mi doliente corazón...
Cuando apenas ya podía respirar…
Cuando la luz menguaba
apareciste tú.
Y ahí estabas tú anestesiada,
y tan débil acercándote a mí,
con los ojos encharcados de lluvia,
con tu voz entrecortada,
con tu alma partida,
y tu rostro desencajado.
Y ahí estabas tú anestesiada,
y tan débil acercándote a mí,
con los ojos encharcados de lluvia,
con tu voz entrecortada,
con tu alma partida,
y tu rostro desencajado.
Y con tus tibias y delgadas manos
abrazaste las mías;
de tus labios se fugó una sonrisa,
de mi boca un suspiro,
y entonces fue mi corazón
el que huyó.
Y yo alimentando tu alma
con los besos de mi boca,
y tus labios presos enmudecidos
latiendo fatigada ante mi instinto carnal,
y tus pupilas dilatadas
masturbando mis ojos
sumergiéndote en mi universo.
Ginebra y María
Y yo alimentando tu alma
con los besos de mi boca,
y tus labios presos enmudecidos
latiendo fatigada ante mi instinto carnal,
y tus pupilas dilatadas
masturbando mis ojos
sumergiéndote en mi universo.
Ginebra y María
Muchas gracias, Ginebra del blog Varietes por haber tenido el detalle de aceptar mi invitación para hacer un poema dueto conmigo, la verdad es que haber versado contigo ha sido un auténtico placer para mí, porque ha habido una compenetración total entre las dos, ya que ha sido leer tus versos y comenzar a fluir con mi inspiración. Ginebra eres una mujer especial. Muchos besos.
Aprovecho esta entrada para dar a conocer, Varietés ante todos vosotros, mis queridos amigos y amigas, es un nuevo y precioso blog, en el que con su generosidad nos acerca hacia otros compañeros de letras compartiendo poemas, y desde aquí le agradezco por haberme dedicado una página a uno de mis poemas. Mil gracias de corazón a ella y a todos cuántos me leéis cada día dejando en éste rincón vuestras preciosas huellas. Gracias amig@s.

