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Esquivo tu rebeldía,
traspasando tu mente,
masturbando tus neuronas,
escalando el trapecio del anhelo,
tentando a tu inconsciencia,
levitando en tu pensamiento,
abordando el horizonte de tu intimidad.
Y bebe mi boca
del cáliz de tu copa
y del norte de tu fisonomía,
donde se encuentran mis labios
succionando el encaje de tus areolas.
Y ya eres Hembra redimida y exaltada,
ardiendo en el oscuro laberinto del deseo,


