Navego en la tempestad de tu cuerpo,
tus manos se hunden
entre los piegues de la noche.
Oleaje y marea se confunden en mis formas
rasgando las sombras de mi piel,
y te clavo las uñas en tu espina dorsal
recorriendo con furia tu espalda.
No sé si floto o me hundo,
devoro tu aliento
pierdo el sentido,
me ahogo en la tormenta
al fondo del mar.
No quiero salvarme,
te arrastro conmigo,
en esta tempestad.
Ya tan solo queda
el sudor y las cenizas bramando.
María
Asumo este poema como una de las mejores recetas de amor: mixtura de febril deseo y explosiva erogenidad. Un abrazo
ResponderEliminarCarlos
Muitoi lindo poema de entrega e amor!
ResponderEliminarbeijos, ótimo fim de semana, chica
tú navegas, pero yo, como buen pirata,
ResponderEliminarte abordo, te rapto,
y no hay rescate que me separe de ti
pero lo que temo,
es que el rehén de tu cuerpo,
soy yo.
me olvidaba,
Eliminarun beso. que tengas un feliz fin de semana.
Sigues en plenas facultades.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Guau! Cuanta intensidad, pasión, en estos versos tuyos, intensamente sensoriales.
ResponderEliminarLa imagen acompaña bien
Besos especiales.
Belissimo poema sensual!
ResponderEliminarEncanto , entrega e paixão !
Parabéns!!
Beijos!
Eres marea brava que arrecia y devora a la roca que enhiesta recibe a la tempestad sin miedo al naufragio. Bellas e intensas metáforas para un poema que me ha encantado.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana, María Dorada.
Lo dice bien Draco.
ResponderEliminarHay conquistas que llevan implícita la rendición.
Un poema precioso.
Un beso.
ResponderEliminar“Navego en la tempestad de tu cuerpo”
Y me detengo en tu mente;
La deshojo, hoja por hoja
Apropiándome de sus mensajes
Los que llenas de sueños e
Inundan mi pecho y mi alma;
Dejando que la sangre se propague
Y se proyecte sobre el folio
Del que relucen tus palabras
Las que atraparon mi alma.
Un abrazo
La sensualidad se vistió de poema.
ResponderEliminarQue siga la fiesta!!!
María, qué placer. Este “Naufragio” es pura fuerza sensorial: esa tempestad que describes, donde oleaje y cuerpo se confunden, tiene una verdad que arde en cada verso. La imagen de “navego en la tempestad de tu cuerpo” y ese “no sé si floto o me hundo” revelan una entrega que no busca salvación, solo intensidad. Qué bien sostienes la marea, la sombra, el deseo y el vértigo en un mismo latido.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, María.
Una auténtica belleza, navegando entre sensaciones. Precioso. Besitos
ResponderEliminarMe ha quitado las palabras Xavi. ;-)
ResponderEliminarNo sabes si es poema o pura sensualidad.
Aferradetes, María.
Que poema lindo e gostoso!
ResponderEliminarQue bien María, que
ResponderEliminarbien, 💋
Hay que naufragar más a menudo...
ResponderEliminarUn besazo!
Ah! Desejo tamanho que incendeia
ResponderEliminarsensações que ardem e se agigantam.
Rebeldia que me toma cada ideia
no prazer que os olhos já alcançam.
O rubro horizonte é um apelo!
Irresistível linha incandescente…
E num assomo imperial… transcendente,
encontro o final mais belo;
Naufragando contigo no sol poente!
Te dejo un beso Maria.
Has vuelto por todo lo alto María querida!
ResponderEliminarQué nivel de intensidad y pasión... uff...
Beso enorme!