Cada noche, Elena, se dirigía al mismo lugar y a la misma hora, cuando todos los establecimientos comerciales permanecían cerrados, antes de que pasaran los operarios de limpieza.
Al llegar a dónde estaban los contenedores, detrás del Hipermercado, rebuscó dentro y fuera de ellos, a ver qué encontraba para llevarse a casa porque no tenía nada que dar de comer a su hija, a la que estaba sacando adelante ella sola, sin ayuda de nadie.
Sus padres la echaron de casa cuando se enteraron que estaba embarazada de un desliz de juventud. El padre de la niña le pidió que abortara porque no se quería hacer cargo de ella, pero Elena se negó rotundamente. Por lo que, no la quedó más remedio que criar a la niña ella sola, porque ni siquiera obtuvo ayuda de los servicios sociales, que solo sabían poner trabas.
Aquella noche, en los alrededores de los contenedores, se encontró con enseres rotos, ropa, y una caja nueva de zapatos. Le llamó la atención la caja. Por lo que, la abrió, y, vió que, dentro de ella, había unas sandalias rosas.
¡Están nuevas! ¡y son del mismo número de mi hija, el 34! fue lo primero que pensó Elena. ¡Qué contenta se pondrá Nerea!
Recogió del suelo varias prendas desgastadas que estaban en el suelo, y junto con la caja de las sandalias lo metió todo en una bolsa de basura que llevaba, y se dirigió al otro contenedor que estaba al lado, para recoger alimentos caducados, cajas de leche, botes de conservas, verduras, fruta pasada, que el supermercado había desechado. Con todo ello, Elena, se dirigió a casa.
Al día siguiente, cuando despertó a Nerea para ir al colegio, Elena le enseñó las sandalias rosas y la niña no hacía más que saltar de alegría porque ese día podía llevar al cole unas sandalias rosas nuevas que parecían de princesa, con las que tantas veces había soñado.
Elena, feliz de ver a su hija tan contenta, no dejaba de pensar: qué desigualdad hay en el mundo, que lo que a unos no les sirve para nada, a otros les puede hacer muy felices.
Más relatos jueveros en el blog de Mercedes
María
Hola María, conozco un caso concreto, exactamente igual, en el que la mujer, que crió a su hijo en unas condiciones tal y como las que describes, sacó adelante al hijo de maravilla y después cuidó a los padres que la habían echado de casa.
ResponderEliminarPor eso, cuando dicen que "todos somos iguales", siempre digo que en derechos, vale, pero en comportamiento, ni de broma.
Ahora mismo te añado con la foto que has puesto.
Un abrazo.
Existen casos en la vida real, sobre todo, de tiempos atrás, que estaba mal visto quedarse embarazada porque para la familia era una deshonra, y los padres se desentendían de sus hijas, echándolas de casa. Yo también conozco algún caso así. Afortunadamente, hoy en día, ya no es así, porque hemos ido evolucinando en ideas, y también en avances. Pero lo triste es dejar desprotegida a una persona que va a tener un hijo. No lo entiendo. No me cabe en la cabeza, que pueda haber padres que echen a su hija de casa por ese motivo. Cuando lo que deberían hacer es protegerla.
EliminarHa sido un placer haber participado en tu convocatoria, Mercedes, con un buen tema, te felicito.
Un abrazo.
Es un relato hermoso!
ResponderEliminarme ha encantado!
Beso enorme!
Gracias, Lunaroja.
EliminarUn beso.
Los contenedores de basura están dando nueva vida a diversidad de cosas, muebles, libros, ropa ( lavada, planchadora y plegada, he visto en alguna ocasion) y sobre todo comida caducada. Por suerte lo de la caducidad ha dado un respiró a los menos favorecidoas por el capitalismo.
ResponderEliminarHe visto la cara de la niña!!
Abrazooo
Tienes razón, Gabiliante, parece que los contenedores están ahora muy de moda. Yo recuerdo hace unos cuantos años, cuando por primera vez vi a una mujer revolver en un contenedor, me asusté de lo que estaba haciendo. Ahora parece que es tan normal ver a gente que estén recogiendo comida y objetos de los contenedores, porque es muy frecuente verlo en las calles. Cómo van cambiando las cosas. Cuando lo que debería estar prohibido. Lo que sí es cierto que los supermercados tiran muchos alimentos. O familias que se cambian de casa y tiran muebles, o libros que están bien.
EliminarBesooos.
Así es María, somos muy contradictorios y para muestra, los desastres y las hambrunas que estamos padeciendo y casi todos los gobiernos mirando para otro lado. Es una verdadera pena.
ResponderEliminarSiento que no te dieras cuenta que mi nombre es Nani. Firmo todos mis escritos de esa manera, desde que empecé el blog en 2007. Ahora le he dado un buen lavado de cara. Por mucho tiempo he estado bastante ocupada y no me paraba a ello. Ahora con la próxima publicación de mi novela, no he tenido más remedio, porque además he abierto ventanas que iré subiendo cosita complementarias a la novela. Ten una bonita semana.
Besicos muchos.
Soy un despiste total, Nani, imagínate cómo seré que puedo pasar por el mismo sitio toda la vida, y un día me doy cuenta de que hay un árbol, y lleva ahí desde siempre jajaja, así que imagínate qué despistada soy, y en cosa de nombres soy un desastre total. Así que, espero que tu nombre ya no se me olvide. Por cierto, ya te comenté que me encanta cómo dejaste tu blog, me gusta mucho el nuevo look. Felicitaciones por tu novela. Y en cuanto al tema que nos ocupa, estoy de acuerdo contigo, es una pena que los gobiernos solo miren su ombligo, y solo se preocupen del "yo menos tú mas", en lugar de intentar resolver los problemas de los ciudadanos.
EliminarMuchos besos.
Y así es realmente, lo que algunos desechan porque ya no le es útil, a otros les sirve porque nada tienen y valoran cada cosa. Una bonita historia que nos enseña a valorar la vida que tenemos.
ResponderEliminarBesos dulces María Dorada y dulce semana.
Una desigualdad total, el que unos tengan demasiado como para desperdiciar lo que creen que no vale para nada, y otros que nada tengan, las dualidades que tiene la vida, Dulce.
EliminarBesos.
Unos tanto y otros tan poco. Así tenemos montado esto.
ResponderEliminarBesos.
No hay derecho, Macondo, que exista tanta desigualdad en la vida, es tan injusto.
EliminarBesos.
Con que rapidez e inspiración te sumaste.
ResponderEliminarFortuito hallazgo de Elena, que hizo feliz a su hija.
Muy lúcida narración sobre ciertas injusticias, que Elena sufre en persona propia.
Besos especiales.
Ahora dispongo de más tiempo para estar por aquí, y con más tranquilidad, Demiurgo, y me resulta así más fácil inspirarme sin prisas. En cuanto leí el titulo de las sandalias me puse manos a la obra y yo todo lo que empiezo en el momento lo acabo, así que, recién horneado se lo mandé a Mercedes, digo ¿para qué esperar? Pues tienes razón, en la vida hay muchas injusticias, ojala solo fuera en los relatos.
EliminarBesos especiales.
La felicidad no debería estar en la posesión de cosas, sin embargo, así nos educan, así lo aprendemos, así lo transmitimos...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Qué verdad lo que dices, José A., es lo que nos enseñan, desde el principio de nuestras vidas, parece que solo se es feliz poseyendo cosas, y en cambio, muchas veces, nos pesan, es mejor ir desocupados de equipaje por la vida.
EliminarUn abrazo.
Pero hay cosas que son vitales, como un calzado cómodo para caminar. O un abrigo en días fríos.
EliminarClaro, siempre hay que ir provistos de cosas imprescindibles, pero lo demás, todo sobra, Demiurgo, a veces, cargamos demasido las mochilas de cosas innecesarias. Gracias por debatir. Me encantan los debates.
EliminarBesos especiales.
Así es, sólo de pensarlo se pone el vello de punta.
ResponderEliminarTriste relato, pero más triste cuando es real, Tracy.
EliminarBesos.
Hola Maria!.pareciera un relato de serie,sin embargo ello ocurre en la vida real,es triste la verdad e injusta la vida,Me ha gustado leer a esta hora de mi noche.Te mando un gran abrazo!
ResponderEliminarÓjala se tratara solo de un relato, pero por desgracia, hay muchos casos reales, Menta, es injusta la vida, como bien dices.
EliminarUn abrazo enorme.
lo malo de este excelente relato es que es una triste realidad.
ResponderEliminarun beso.
Así es, DRACO, existen tantos casos parecidos.
EliminarUn beso.
Relato con una hermosa conclusión, el que nos dejas. Felicidades.
ResponderEliminarUn abrazo.
Se debe valorar la vida desde el sentimiento, y no desde la posesión de las cosas, Rafael.
EliminarUn abrazo.
Muy buen relato.
ResponderEliminarTe felicito.
Y sí, así va el mundo, los ricos acumulando más y más riquezas y en el otro extremo gente pasando penurias, penalidades y algunos muriendo de hambre.
No sé cómo permitimos que eso suceda.
Duele mucho leer lo que has escrito pero te aplaudo porque despiertas conciencias.
Besos.
La distribución de la riqueza no es equitativa, es injusto, gente multimillonaria que no conocen las penurias de los pobres, y cuántos pobres hay en el mundo que no tienen que comer, yo también opino como tú, TORO, no sé cómo se puede permitir esto, duele solo de pensarlo, imagino cuánto dolerá el estómago a los que vivan así en esa pobreza sin poder comer y pasando calamidades.
EliminarBesos.
La cantidad de cosas que desechamos sin darnos cuenta que pueden ser un tesoro para otras personas... la verdadera ecología debería ser eso, no tirar nada que se pueda usar pero nos hemos vuelto locos, pagamos nuestras frustraciones comprando y comprando...
ResponderEliminarQué razón tienes, Beauséant, parece que se compra de manera compulsiva, malgastando, porque a veces, se compra sin sentido, pero comprando parece que somos más felices, da igual lo que se compre, el caso es adquirir objetos, creo que estás en lo cierto, es para recompensar las frustraciones, sino no se explica tanto materialismo, hasta dónde estamos llegando. Esto es increíble.
EliminarUn abrazo.
Qué historia tan conmovedora la de Elena y su hija. Me ha impresionado, especialmente, esa escena de las sandalias: un objeto pequeño que encierra tanta felicidad, dignidad y esperanza. Es admirable cómo logras mostrar las injusticias sociales sin perder el foco humano, cómo lo que para unos es desecho para otros es una oportunidad de alegría.
ResponderEliminarGracias por compartir relatos que nos invitan a mirar el mundo con ojos más atentos.
Un saludo, casi abrazo, de lunes, último del mes de julio.
Es injusta la vida, con tanta diferencia social como existe, y lo que para unos puede ser un tesoro, para otros, en cambio, sea una simple trasto para tirarlo a la basura. El valor que damos a las cosas está en uno mismo, ese es el significado que damos a las cosas. Qué feliz fue la niña, con unas sandalias que estaban en la basura. Duele la sensibilidad solo de pensarlo. Todo esto nos invita a concienciarnos sobre las desigualdades sociales que hay en el mundo. Gracias a ti, ETF, por dejar tus interesantes reflexiones en mi casita, un gusto tenerte aquí.
EliminarUn abrazo.
Qué no hará una madre por sus hijos !!!!
ResponderEliminarBonito relato María Abrazo
Todo y más es lo que hace una madre por sus hijos, Esmeralda, una madre solo busca la felicidad de los hijos, más que la suya propia.
EliminarUn abrazo.
Gostei de ler e de conhecer este espacinho!
ResponderEliminarBjxxx,
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Gracias por tu visita y por dejar tus huellas, Teresa, vuelve cuando quieras a mi casita.
EliminarBesos.
Una historia muy bien contada, bonita y con una triste moraleja. La vida no es justa, como tampoco lo llega a ser la sociedad. Pero tu relato invita a reflexionar en la clave de la injusticia ¿empieza en los padres que la echaron de casa?¿en el padre de su hijo que se inhibió?¿en unos vecinos que la mantienen con lo que desechan?¿en una sociedad que la ignora? O lo que es lo mismo entre todos y nadie, a las situaciones se llega tras una cadena de circunstancias. La única buena es Elena y su hija un diamante por pulir. Perdona mis divagaciones.
ResponderEliminarUn saludo.
Qué buenas reflexiones interrogativas, me ha gustado lo que has dicho, LUFERURA, en realidad, son una cadena de circustancias, como bien dices, desde la incompresión de los padres, a la sociedad que la ignora. La vida y la sociedad, injustas en su totalidad. Me ha gustado tu conclusión. Nada que perdonar, todo lo contrario, un placer que nos invites a reflexionar sobre ellas.
EliminarUn abrazo.
Bela história, Maria! E que nos relembra uma grande verdade: podemos, sim, sentir-nos felizes com pouco; basta que não ansiemos por muito! Meu abraço, boa semana.
ResponderEliminarEso deberíamos hacer, Flávio, conformarnos con poco, porque no por tener más cosas vamos a ser más felices, sino todo lo contrario, más carga a nuestra mochila.
EliminarUn abrazo.
Acabo de escribir un comentario pero no aparece.
EliminarEnhorabuena! Me gustó mucho el relato.
Bienvenida, María-Mercedes, gracias por tus comentarios y por estar pendiente. Es que los tengo con moderación y hasta que no los apruebo no salen en el momento, pero si te fijas, tu comentario ha salido más abajo.
EliminarUn abrazo.
Pies alados
ResponderEliminaren una sonrisa rosada,
hada madrina
que ha besado,
su corazón de niña… Enhorabuena!
Qué bonitas tus palabras, precioso tu comentario, María-Mercedes, gracias por visitar mi blog, iré a descubrir el tuyo. Espero que vuelvas siempre que lo desees, acomódate, siéntete como si estuvieras en tu casa.
EliminarUn abrazo.
Oi Maria
ResponderEliminarQue bom que fostes no meu espaço e me proporcionou vir ao teu.
E fico muito feliz que tenhas gostado porque confesso que o seu é mil vezes mais lindo.
Fiz um passeio aqui e vi que escreves bonito e as imagens também são muito bem escolhidas
e primorosas. Pena que a história da sandália cor de rosa , não é só uma história , é a realidade
que lemos todos os dias nos noticiários. Muitos com muitos e muitos com nada.
Obrigada pela simpatia do comentário e fica com meu abraço.
Encantada y gracias, Lis, por acercarte a mi rincón, y que te haya gustado, ha sido un placer haber conocido los tuyos, que me han encantado, todo un descubrimiento, y a partir de ahora, iré a disfrutar de tus entradas. Esta es la dura realidad, no solo se trata de un relato, pueden ser vivencias de personas que estén, por desgracia, en la misma situación. Lástima que esto siga ocurriendo.
EliminarUn abrazo.
Dicen que el dinero no da la felicidad, pero claramente no han visto la cara de una conejita con sandalias rosas recién rescatadas del contenedor... hmmm ¿ha visto la serie Sam & Cat?. Mientras unos hacen 'unboxing' de aifons en yútús, Elena hace 'unboxing' de basura como Tlaloc manda y aún así logra más sonrisas que cualquier influencer. ¿Y quién necesita Amazon Praims cuando tiene un contenedor bien surtido detrás del hipermercado? La desigualdad no es que unos tengan más que otros... es que unos tiran sandalias nuevas y otros hacen milagros con ellas. [Indigencia intensifies]
ResponderEliminarMuy bueno tu comentario, Conejo, me ha gustado la reflexión que has sacado de mi relato. El que unos derrochen, mientras que otros carecen, ese es el tic de la cuestión. Y los que carecen, son unos privilegiados cuando se encuentran algún objeto tirado de alguien que para él es inservible. Por lo que, como bien dices, no es que tengan unos más que otros, es el derroche y lo poco que se valoran las cosas cuando se tiene tanto. Por cierto, no conozco esa serie que mencionas.
EliminarUn abrazo.
un relato conmovedor. una madre hace todo lo posible por su hija. toda una lección para aquellos que no estuvieron a su lado, como su puritana familia y los servicios sociales, que te hacen muchas preguntas pero al final no ayudan.
ResponderEliminarbesos, maría!!
Es así, como bien dices, chema, una madre es capaz de dar su vida para que su hija sea feliz, el amor de una madre es incondicional, y en este caso, cada día, ha ido sacando adelante a su hija, sin ayuda de nadie más que de ella misma. Los servicios sociales ponen siempre tantas trabas, con tanta burocracia, no comprenden que hay personas que no entienden de papeles.
EliminarBesos.
María, tu texto es como un espejo roto que nos obliga a mirar, con delicadeza y verdad, los lados invisibles de la vida. La historia de Elena es dolorosa y, al mismo tiempo, está llena de una dignidad silenciosa que conmueve. El gesto de encontrar alegría en unas sandalias descartadas muestra cuánta injusticia hay en el mundo, pero también cuánta fuerza tiene el amor de una madre: transforma sobras en regalos, abandono en esperanza.
ResponderEliminarEsa imagen de la niña saltando de alegría, con unas sandalias encontradas en la basura, no se borra del alma. Es poesía en medio del dolor. Es un grito suave sobre un mundo que aún mide el valor por lo que brilla, y no por la ternura.
Gracias por esta historia tan humana. Nos recuerda que lo esencial no está en lo que se tiene, sino en lo que se entrega y, sobre todo, en la manera en que se ama.
😘,
Fernanda!
Fernanda, qué bonito tu comentario, y además, con un mensaje precioso al final de él. Me gusta cómo lo has reflexionado, de principio a fin, con qué delicadeza ven tus ojos este relato, como un espejo para mirar los lados invisibles de la vida, pero qué bonito cómo lo transmites, se ve que tienes una gran sensibilidad. Y qué razón tienes, el amor de una madre es inmenso, tiene fuerza, y es capaz de hacer un regalo de las sobras, como bien dices. Me encanta lo que dices que la imagen de la niña es poesía en medio del dolor. Enternecedor cómo lo dices, la verdad es que ha sido un placer leerte, y recibirte en mi casita. Ya no te suelto, porque personas como tú, con tanta sensibilidad, me llegan al alma. Gracias por tus palabras.
EliminarUn abrazo enorme.
María, qué alegría leer tus palabras tan llenas de cariño. Me sentí profundamente tocada por la delicadeza con la que acogiste mi comentario, y por la belleza de tu escucha. Qué bonito es encontrar un espacio como el tuyo, donde la sensibilidad habita en cada línea y el alma se siente en casa.
EliminarTu texto me atravesó de una forma especial, y es una felicidad poder compartir eso contigo. Que vengan muchos más intercambios, lecturas y afectos.
Un abrazo fuerte, con cariño y gratitud.
Fernanda
Fernanda, me alegra que mis palabras te hayan llegado con tanto cariño, se te nota una persona con gran sensibilidad, a mí también me ha llegado hondo, y yo también espero que nos sigamos leyendo, intercambiando reflexiones, porque es todo un placer encontrar personas como tú.
EliminarUn abrazo enorme con todo cariño.
¡Hay tantas Elenas en este mundo, María! Hay tantas Elenas y Nereas. Y hay tantas inversiones bélicas que avergüenzan a la parte lúcida de la sociedad. ¿Cuántas Elenas aparecen diariamente en la Franja de Gaza?
ResponderEliminarEsto es lo que dice Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF:
En los últimos 21 meses de guerra, más de 17.000 niños han muerto y 33.000 han resultado heridos en Gaza. Un promedio de 28 niños murieron cada día, el equivalente a un aula entera. Piensen en eso por un momento... un aula entera de niños muere cada día durante casi dos años. Estos niños no son combatientes; están siendo asesinados y mutilados mientras hacen fila para recibir alimentos y medicinas que les salvan la vida.
Besos, María!
Es duro, realmente, muy duro leer noticias como las que me has dejado, Eros, duele el corazón, al leer esa triste noticia, o cuando vemos en la tv imágenes de la guerra con niños ensangrentados. Pero qué culpa tienen ellos. Están sufriendo el dolor de los errores de los adultos. Me parece horrible. Porque los niños son como ángeles, y no deberían sufrir las atrocidades que hacen los adultos. De verdad, que duele, duele mucho, parece que te rasgan el corazón cuando sientes tanto dolor al ver sufrir a los niños. No hay perdón para tanto sufrimiento en la infancia.
EliminarBesos.
un sueño tan simple que llena unos ojos de vida.
ResponderEliminarQué bonito lo que has dicho, Gustab. Con qué poco se conforman algunos, y qué felices pueden llegar a ser.
EliminarUn abrazo.
hay que aprender de ellos... la deshumanización me tiene hasta la crisma.
EliminarEstoy de acuerdo contigo, opino lo mismo, Gustab.
EliminarUn abrazo.
Hola María, 'Cómo estás?. primero que nada quiero agradecerte por traer esta breve historia desgarradora y con mucha esperanza.
ResponderEliminares triste que estas cosas pasen para la época que estamos, y mas aun que sigan haciendo la vista gorda la verdad.
muchas gracias.
saludos
Nicolás, espero que estés bien, te venía extrañando, y me alegra que hayas regresado, he visto que has vuelto a publicar, en breve te leo y comento tu entrada. Esta historia puede ser tan real como la vida misma, es desgarradora, como bien dices, y también esperanzadora, porque una madre puede hacer feliz a su hija, aún en tiempos de penurias.
EliminarUn abrazo.
Maria, paso para avisarte que el comentario de Nicolas era el mío. saludos
ResponderEliminarGracias por avisarme porque con el otro perfil no te conocía, Nicolás.
EliminarUn abrazo.
This is a poignant and powerful story. Elena's dedication to her daughter, Nerea, shines through, and the simple joy Nerea finds in those pink sandals is truly heartwarming. It highlights the stark realities of inequality and how one person's discarded item can be another's treasure.
ResponderEliminarIt really makes you think about what gets thrown away. Did Elena often find new or nearly new items like those sandals?
Me gusta que te ha llegado esta historia ómo tan conmovedora y poderosa, MELODY. Una cruda realidad, sobre la desigualdad, pero también nos damos cuenta de la fuerza que tiene el amor, que es capaz una madre de sacar adelante a su hija, sin la ayuda de nadie. Y también podemos darnos cuenta de que vivimos en una sociedad materialista y derrochadora, que no les importa tirar objetos nuevos a la basura, cuando otras personas lo están necesitando. Debemos concienciarnos de cómo lo pueden estar pasando otras personas vulnerables. Un placer leerte, MELODY.
EliminarUn abrazo.
Ya sabes que no suelo leer estos hilos en los que por cierto a veces publico alguna entrada, pero este es muy sensible. Y muy real.Me gusta.
ResponderEliminarTe agradezco que hayas leído mi relato juevero, Erik, y ya sabes, si quieres puedes unirte cuando quieras.
EliminarUn beso.
María he leido tu relato y se me ha ido haciendo un nudo, nudo porque es la pura realidad que no queremos ver a veces, nudo porque con el paso de los años nos volvemos más sensibles, nudo por la dureza de la vida y más si pensamos en nuestros descendientes en el mundo que le podemos dejar.
ResponderEliminarUn Abrazo
No me extraña que se te haya ido haciendo un nudo, José Antonio, cuando como dices, es la pura realidad, y a veces, la sociedad mira para otro lado, cuando la vida nos deja estas cosas, espero que nuestros descendientes no lo tengan tan crudo, pero visto como está yendo todo, creo que lo van a tener más complicado que nosotros.
EliminarUn abrazo.
Olá, querida amiga Maria!
ResponderEliminarFico emocionada ao ler sua imaginação tão preciosa!
Vejo seres humanos catando no lixo algo para comer ou vender também. É dolorido demais.
As sandálias rosas não são quaisquer sandálias, são fruto do amor de Elena à sua filhinha amada. Foi um anjo que a colocou no cesto de lixo para as personagens ficarem felizes.
Aplausos mil para sua criatividade bonita e delicada como precisamos tanto no mundo de desamores generalizados;
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos de paz e bem
Qué bonito tu comentario, querida Roselia, me ha encantado lo que has dicho cuando dices que las sandalias son fruto del amor, y que un ángel las puso ahí para alegrarlas, qué mirada más tierna la tuya, me ha llegado hondo lo que has dicho. La verdad es que resulta dramático ver cómo hay personas que no tienen qué comer y tienen que rebuscar en la basura. Muy triste llegar a esa situación. Pero más triste que los gobernantes poco hagan para solucionarlo.
EliminarBesos enormes.
Boa terça-feira!
ResponderEliminarBjxxx,
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Gracias por tu saludo, Teresa.
EliminarBesos.
La desigualdad en el mundo es uno de los mayores desafíos con que se encuentra el lado bueno de la humanidad. Son millones de personas las que no tienen acceso a la salud, a la alimentación, a la vivienda, si lo sabré yo al ver lo que está haciendo nuestro actual presidente, con cada día más muertos porque se les ha sacado el derecho a los medicamentos, con cada vez más gente sin vivienda alojándose en los rincones de las calles de mi amada Buenos Aires. Se requieren políticas inclusivas, por aquí tuvimos un tiempo bueno que se terminó hace una década y que costará muchísimo volver a tener.
ResponderEliminarYa lo creo que hay muchas niñas que se alegrarían de recibir unas sandalias así aunque sean usadas.
Un abrazo.
Así es, Eukel, millones de personas que viven en la pobreza, no sé cómo se puede consentir. Todo por culpa de los que gobiernan, que llevan al país a la miseria, como os está pasando a vosotros en Argentina, conozco gente de allí, y sé lo que me cuentas, amigo mío. Ahora llevará tiempo para reconstruir lo que fue aquello. Malos gobernantes destruyen los países. Y lo peor que no asumen responsabilidades. No debería ser así.
EliminarUn abrazo.
Hola María, me gusta mucho tu historia, que es tan real como el mundo que nos rodea, quizá ahora los padres no echen a su hija embarazada, pero si la pareja no quiera al bebé, la gente que busca cosas en la basura, alimentos sobre todo es muy real y lamentable.
ResponderEliminarY como bien dijiste lo que para unos es basura, para otros un tesoro.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Yo creo que los tiempos han cambiado bastante, y ya los padres aceptan todo lo que les toque de los hijos, pero antiguamente, el hecho de que quedara una hija embarazada era toda una deshonra. Creo que hoy en día, hay medios para elegir, si desean seguir con el embarazo o abortar. Pero en cuanto a la desigualdad seguimos igual o peor.
EliminarUn abrazo, PATRICIA.
Hola María. Tu escrito. Un tema de gran actuación y más en estos tiempos tan desequilibrados.
ResponderEliminarAsí va la vida. Aquí en los containes de al lado del mercado, por las noches los mendigos van en busca de alimentos caducados. De aquellos que desechan a los contenedores. Pan duro, pastas, frutas y verduras que ya están pochas y no las venden.
La historia de Elena me ha gustado mucho por que son casos muy reales. Y su hija Nerea contenta y feliz por esas nuevas sandalias rosas.
Mientras unos viven con la mente empobrecida y comprando superficialmente para después no usarlo. El más pobre siempre es el más feliz.
Se llevan de vez en cuando sorpresas como si fuesen la noche de reyes.
Un abrazo, guapa.
Besos de Mónica.
Qué razón tienes, Mónica, que los pobres son más felices con lo poco que tienen se conforman. En cambio, el que más tiene, más desea poseer, y al final, su felicidad consiste en enriquecerse materialmente, y me parece a mí que disfruta mucho menos, porque su afán es poseer, y tener. Yo creo que ahora hay más gente que antes cogiendo cosas de los contenedores, o por lo menos, antes no se veía tanto, ahora creo que es más evidente. Pero no me extraña: se desperdicia mucho más.
EliminarUn abrazo.
A veces, las historias más breves son las que dejan la huella más larga. Elena, con su dignidad silenciosa, su coraje de madre solitaria y su resistencia diaria, representa a tantas mujeres invisibles que sostienen el mundo desde el margen, sin que nadie lo sepa.
ResponderEliminarEso es, Alberto, hay tantas personas como Elena que sacan adelante a sus hijos, con tanta pobreza, gente invisible, marginados del mundo. Es realmente dramático.
EliminarUn abrazo.
En el vacío de la abundancia surgen destellos de vida. La alegría de Nerea por esas sandalias rosas muestra cómo lo simple genera sueños. Y es que, a veces, la felicidad se encuentra en lo que otros desprecian.
ResponderEliminarManolo, qué bonita tu primera frase: "En el vacío de la abundancia surgen destellos de vida", me ha encantado. Parece mentira que unas simples sandalias recogidas de la basura puedan hacer tan feliz a alguien, como si fuera un tesoro. Y para otros, en cambio, es un simple trasto para desechar.
EliminarUn beso.
Hola María, me hizo pensar sobre la desigualdad que existe en el mundo. La historia de Elena muestra cómo una madre lucha cada día por sacar adelante a su hija, sin ayuda de nadie, enfrentando el rechazo de su familia y el abandono del padre de la niña. Es muy duro pensar que, mientras algunos tiran cosas en perfecto estado, como unas sandalias nuevas, para otros eso puede ser motivo de alegría inmensa. Es conmovedor el momento en que Nerea se emociona con las sandalias, porque demuestra que incluso los pequeños gestos o cosas pueden significar mucho para quienes tienen muy poco. Un abrazo
ResponderEliminarExiste tanta desigualdad en el mundo, el mundo está desequilibrado económicamente, una balanza injusta para los que nada poseen, y es que la historia de Elena, aunque sea un relato, puede ser un hecho real como la vida misma, y eso es lo más penoso, que pueda existir esto, personas que no tengan que llevarse a la boca y tengan que recoger desechos de la basura para sobrevivir.
EliminarUn abrazo, Nuria.
🪶Hola Maria,
ResponderEliminar🌿 Por la tarde, ese suspiro suave del tiempo
🌿 Donde la sombra baila con el fuego del presente.
🌿 Las horas se alargan como gatos tranquilos,
🌿 Y la luz brilla sobre los tejados dóciles.
🌿 Bajo el oro pálido que acaricia los pensamientos,
🌿 Al corazón le gusta más pesarse,
🌿 Como si el mundo, menos prisa para pasar,
🌿 Permitía que el alma simplemente se abriera.
🌿 Entre el despertar de la mañana, orgulloso conquistador,
🌿 Y la noche que sueña con sus velas de plata,
🌿 La tarde susurra a quien quiera oírlo
🌿 "Ralentiza... el verdadero, a veces, le gusta colgar."
📜 Besos💋 🅁🄴🄶🄸🅂 🐾⛱♡
Muy poéticas tus palabras, Les Murmures De Velours, gracias por tu compañía.
EliminarBesos.
Un mundo injusto éste. De consumismo exacerbado en el que pocos tienen mucho y muchos tienen poco, sobreviviendo con lo que otros desechan. Un abrazo
ResponderEliminarAsi es Neogéminis, eso es lo penoso, que exista todo ello.
EliminarUn abrazo.
🪶 Hola, que esta tarde se abre en profunda paz,
ResponderEliminar🌾 Como un soplo sagrado que el silencio inunda.
🌾 Que el espíritu en ti se eleve, libre y radiante,
🌾 Llevado por la sabiduría de un susurro precioso.
🌾 Que cada instante te ofrezca una chispa divina,
🌾 En la danza del cielo donde la luz camina.
🌾 Y que tu corazón pacífico, más allá de los discursos,
🌾 Respira lo invisible que trasciende los días.
🌾 Buenas tardes, que el cielo te envuelva de armonía,
🌾 Y que el alma en ti celebra su propio infinito.
📜 Besos💋 🅁🄴🄶🄸🅂 🐾⛱♡
Qué bonitas palabras, muchas gracias por tus bonitos deseos Au Fil.
EliminarBesos.
Gracias María por visitarme, tu blog es adorable.
ResponderEliminarEl mundo es injusto, unos por mucho y otros ni para comer tienen.
Besos, te sigo
Me alegra que te guste mi rincóncito, espero que te sientas como en tu propia casa. Es injusto que haya tanta desigualdad social, no tenía que permitirse tanta miseria como hay. Yo también voy a ponerme de seguidora.
EliminarBesos.
Olá, querida amiga Maria!
ResponderEliminarHoje, venho lhe trazer um convite especial:
https://amorazul01.blogspot.com/2025/07/tertulia-de-amor-1.html
Tenha um agosto A Gosto de Deus!
Beijinhos fraternos de Paz
Qué bueno una invitación, muchas gracias, querida Rosalia, iré a tu blog a ver de qué se trata.
EliminarMuchos besos.
Leído y pensando me dejas ya que lo escrito forma para de tus palabras hechas versos los que calan en nuestro sentido y tan veraces como los manantiales que riegan hoy mi cerebro, aunque hoy lo que sobra se deja en los basureros… unos tanto y otros solo con la nada y sin consuelo.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias por tus comentarios, querido amigo Antonio, me alegra volver a verte, espero que hayas tenido unas felices vacaciones. Así es, unos tanto y otros nada, mal está repartida la vida.
EliminarUn abrazo.
Lo malo del relato es que es real aunque no lo veamos, ahí están todas las Elenas. Lo bueno, que aun hay esperanza...
ResponderEliminarUn besazo!
La esperanza es lo último que se debe perder, Morella, mientra hay vida, hay esperanza.
EliminarUn beso enorme.